No todo lo que deseo se dice con palabras. Hay miradas que prometen más que cualquier conversación y silencios que despiertan la imaginación.
No necesito enseñar demasiado para dejar huella. Mi seguridad, mi actitud y la forma en que camino hablan por mí. Hay quienes solo miran; otros no consiguen dejar de pensar.
Lo prohibido atrae, lo misterioso seduce y la imaginación siempre va un paso más allá de la realidad. Si te atreves a cruzarte en mi camino, hazlo sabiendo que algunas personas no se olvidan tan fácilmente.